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lunes, 25 de marzo de 2013

The London Clay



Se suponía que esta entrada se la iba a dedicar a mi admirado Jason Molina, fallecido como ya sabréis hace una semana, pero aunque su legado es enorme y sin duda merece el post con urgencia, sé que su muerte acabaría produciéndome cierta tristeza y estando a viernes, a unos días de las vacaciones de Semana Santa, la verdad es que prefiero evitarlo.

Por eso, aprovecharé para dejar algunas impresiones de un compositor al que vengo siguiendo desde hace algún tiempo y del que hasta hace poco no sabía gran cosa. Se trata de Peter Bruntnell, nacido en Nueva Zelanda, pero de familia originaria de Gales. Todo un trotamundos desde bien joven, con paradas además en Canadá y en Inglaterra, donde acabó residiendo de forma prácticamente permanente. En este último país formó la banda Milkwood, que no duró demasiado tiempo, desembocando en el inicio de su carrera en solitario. En 1995 firmó contrato con Almo Sounds para publicar su primer disco, Cannibal, muy cercano al power pop. A este le siguieron Camelot in Smithereens (1997), Normal for Bridgwater (1999). Este último disco, ya en el sello Slow River, donde le acompañaron músicos de la banda Son Volt, con quienes compartió el escenario más de una vez, le propició muy buenas críticas y le permitió estrechar lazos con el público americano.

Tras alcanzar cierto reconocimiento (aunque nunca el suficiente), llegaron Ghost in spitfire (2005), Peter and the murder of crows (2008), con un impacto bastante más discreto, pero no por eso peores. Sin embargo, personalmente, creo que su mejor obra, junto al ya citado Normal for Bridwater, no llegaría hasta el 2011, con Black Mountain UFO, un disco que le vuelve a situar entre los más destacados compositores de la escena pop-rock actual. Este disco es una de las mejores colecciones de canciones de ese año, con temas que oscilan entre el rock, el folk y el pop de guitarras que tan bien le sienta a su personal y suave tono de voz. Excelente el arranque con “St. Cristopher”, “Bruise on the sky” o la bellísima “Drive away”, sin duda, una de mis favoritas.

Los más afortunados ya han podido oír su nuevo disco, Ringo woz ere, donde se incluye esta estupenda canción que os dejo como adelanto. ¡¡Buenísima!!



lunes, 25 de febrero de 2013

Estaré alrededor


¡Ya tocaba dedicarle un post a uno de mis grupos de cabecera de todos los tiempos! Y que mejor que hacerlo para celebrar mi regreso a la actividad en el blog y, sobre todo, su reciente y brillantísimo último disco, Fade.

Hablo, por supuesto, de Yo la Tengo y de su excelente último trabajo producido por otro de los grandes, ni más ni menos que John Mcentire, excelso productor y miembro de varias bandas, centrando su trabajo especialmente en dos importantes, The Sea and Cake y Tortoise. Y no es por desmerecer la tarea de su anterior productor, Roger Moutenot, culpable de algunos de sus mejores trabajos Summer sun, Popular songs o And then nothing turned Itself turned-out, pero es que en Fade la música de los de Hoboken gana en matices y en colorido, aún más de lo que habitualmente suele caracterizar su sonido.

Pero todo no es mérito de la producción, porque si hay algo que salta a la vista tras escuchar Fade es que la dupla Ira Kaplan-Georgia Hubley está en estado de gracia, tanto a nivel creativo como de compenetración vocal. Este trabajo, el número 13 de su carrera, reúne lo mejor de todo lo que ha caracterizado a este peculiar grupo desde sus inicios, creatividad, versatilidad, vanguardia, ruido…, con la peculiaridad de la participación de un nuevo productor que ha tratado de hacer una nueva interpretación de su música (que le sienta muy muy bien, la verdad) y con la percepción por parte del oyente de que los de Hoboken cada vez se sienten más cómodos con el papel de exploradores de nuevos sonidos que ya tienen más que asumido.

Se vea desde donde se vea, Fade es un disco enorme, donde hay lugar tanto para canciones luminosas como “Is that enough”, “Well you better” o “Paddle forward” como para temas más pausados, emparentados con el folk, como la inmensa “I’ll be around”, que además viene acompañada con un video espectacular que os dejo a continuación.


lunes, 27 de agosto de 2012

Algo más bonito


No lo voy a negar, la tenía casi olvidada, pero el otro día abro el Facebook y la página de Anti anunciaba la ya inminente salida de su próximo disco y me vinieron tantos recuerdos… Estoy hablando de la británica Beth Orton, que fue uno de mis amores platónicos durante muchos años. Aún recuerdo el shock que supuso para mí la primera escucha completa de su Trailer park, tan delicado, tan moderno, esa forma tan especial de cantar… me sentí totalmente identificado con todo lo que representaba el disco.

La explosión en España del fenómeno FIB (atención que estoy hablando de los primeros años del festival) hizo posible ver grupos y solistas que nadie hasta la fecha habría imaginado tan siquiera mencionar, y aunque yo era un asistente fiel a este evento y puedo asegurar que le saque provecho al máximo, no me permitió el capricho de disfrutar de la voz de Beth, por mucho que todos los años siguiera casi con enfermiza atención las confirmaciones en cada una de las ediciones. No sería hasta 2003, si no me falla la memoria, que invitaron a la británica al festival, pero justo ese año no pude ir por motivos laborales. ¡Para tirarse de los pelos!

En fin, por aquella época me derretía cada vez que la veía en un videoclip o en una entrevista, o cuando escuchaba su cálida voz, principalmente en sus dos mejores discos, Trailer park o Central reservation, o en el infravaloradísimo Daybreaker. Estos tres discos marcaron una época, llena de recuerdos y de sucesos que indudablemente han marcado mi vida. Tras una época desaparecida, llegó Confort of strangers, que me pareció un buen disco en el momento, pese a que ya nada era igual que en sus predecesores. Alguna bonita colaboración en los discos de su novio Sam Amidon (que bien merece otro post en el blog).

Pero ahora que sé que llega Sugaring season, y tras escuchar de nuevo todos sus anteriores trabajos y disfrutarlos de otra forma más objetiva o, podríamos decir, madura, me da por pensar que Beth Orton podría de nuevo  instalarse en mi vida. De otro modo, mucho más sereno, con un poco de nostalgia, pero siempre adorando la sensibilidad de sus canciones y de su dulce voz.

De momento, dejo el video del primer single de su próximo álbum, “Something more beautiful”, un tema de corte sobrio, con una producción sencilla y contundente, que nos entrega a una Beth Orton afincada en una suerte de soul desgarrador muy similar a aquel en el que se refugió Cat Power no hace mucho. A falta de oír algo más, nos queda saber si todo el disco se impregnará de este sonido o si esta canción será un caso aislado. En cualquier caso, este tema bien merece que estemos de nuevo pendientes de Beth.

martes, 17 de julio de 2012

¿No es suficiente?


Es realmente complicado escoger una canción entre toda la estupenda colección de discos que han publicado los escoceses Teenage Fanclub durante toda su trayectoria. Hablar de esta banda es hablar de un clásico del pop que con sus canciones han abarcado casi tres décadas musicales, divulgando melodías pluscuamperfectas, potentes riffs del guitarra y juegos vocales marca de la casa.

Tras una primera época marcada por un pop más contundente, propio de los 90, donde se les agrupó junto a otras bandas y solistas como The Posies, Sebadoh, Matthew Sweet, Redd Kross o Velvet Crush, fueron inclinándose por restar algo de electricidad a su sonido y vincularlo de algún modo al folk, sin perder ni un ápice de su identidad.  Para quien escribe estas líneas, unas de las canciones más representativas de este cambio es la que he seleccionado para titular este post, la luminosa “Ain’t that enough”, de su disco Songs of Northern Britain de 1997. Aunque la canción se canta de forma coral, cuenta con todos los elementos comunes que se identifican en las composiciones de Gerard Love, bajista y vocalista de la banda, por el que sin duda siento especial predilección (en breve haré una pequeña referencia a su reciente proyecto Lightships en el blog, porque es de lo mejor que he oído este año). 

Los envolventes coros, la cálida melodía, el ritmo pausado, la personalísima firma pop de Love, justifican más que de sobra que haya elegido esta canción para titular un post a 17 de julio de 2012. Pues “Ain’t that enough” puede ser la canción salvavidas donde resguardarnos de toda la mierda que bancos y políticos están lanzando sobre nuestras vidas. Escúchala una vez más y escapa por unos instantes.


jueves, 22 de marzo de 2012

Un hombre sensible


¡Qué queréis que os diga! ¡Mister Lowe envejece como el buen whiskey! Sus canciones más recientes nacen de un riguroso proceso de trabajo propio de un artesano de la música, que se dedica en cuerpo y alma a pulir sus composiciones hasta alcanzar la perfección.

No voy a negar que siempre he sentido simpatía por el de Woodchurch, pero mi admiración ha ido en aumento desde que su trayectoria musical se ha ido dejando llevar por su amor hacía la tradición musical americana. Pues desde que allá por el 2001, cuando fichó por el sello independiente Yep Roc, y firmó la carta de intenciones que suponía publicar un disco como The Convincer, Nick no ha tenido reparos en liquidar esta deuda que sentía que tenía pendiente con sus principales influencias musicales.

Si At my age marcaba una cima en su discografía, que coronaba al británico como uno de los más brillantes crooners del rock adulto actual, su reciente The old magic supera sin duda a su predecesor, ya que contiene temas aún más redondos y muestra al autor británico satisfecho de haber materializado sus propósitos en este último disco.

“Stoplight roses”, “Sensitive man”, “I read a lot”, “Restless feeling” o la fragante versión de “The poisoned rose” de su colega Elvis Costello, entre otras, son las muestras más evidentes del estado de gracia en que se encuentra un Nick Lowe, que parece disfrutar a sus 63 años de la música como nunca lo ha hecho.


jueves, 16 de febrero de 2012

Si no yo moriré


Desde que tengo uso de razón, ha habido un conjunto de bandas que me han venido acompañando en todas esas experiencias vitales que finalmente son las que explican cómo uno ha terminado convirtiéndose en lo que es a día de hoy. Se trata de una relación de confianza, sabes que sus discos siempre estarán ahí cuando los necesites, con todo lo que te proporcionan y evocan, además, cuando menos lo esperas, sin previo aviso te entregan nuevo material que aún fortalece más los lazos, para que lo paladees y lo disfrutes lentamente, como si de un suculento manjar se tratara. Algo así pasa con esta maravilla de disco que Lambchop nos ofrece para este 2012 bajo el nombre de Mr. M.

Un disco facturado con la delicadeza del artesano que ama su trabajo más que nada en el mundo y que sabe que aunque no llega a todo el mundo, a aquellos que atrapa los conduce por momentos tan sublimes y catárticos como el que muestra el video que acompaña a esta canción. Este Mr. M, es el tributo que Kurt Wagner ha querido rendir a su admirado y querido amigo, Vic Chesnutt, fallecido en 2009, y no se me ocurre mejor homenaje que éste, puesto que es uno de los trabajos más bellos y melancólicos de la banda de Nashville, y decir eso no es cualquier cosa tratándose de Lambchop, autores de gemas como Nixon, Is a woman, Aw C’mon, No, you C’mon, OH (Ohio)

Desde ya, este disco se ha convertido en la banda sonora perfecta para disfrutar de momentos como el amanecer y el atardecer que contemplo casi todos los días desde el autobús cuando voy y vuelvo del trabajo. Todo un regalo.


lunes, 1 de agosto de 2011

Las Islas Caimán



Podría haber hablado de cualquier canción de las comprendidas en los tres álbumes de este dúo noruego, cualquiera de ellas habría servido para hablar de su extraordinaria habilidad para componer las más delicadas y bellísimas canciones que uno puede escuchar. No obstante, he escogido esta canción porque, sin saber muy bien porqué, cuando la escucho me transporta a otro lugar. Sobre todo cuando alguna cosa me agobia o me preocupa, de algún modo oigo este tema y me conduce a un lugar confortable, tranquilo, donde estoy con la gente con la que quiero estar, disfrutando de su compañía y de unos minutos de tranquilidad. Así, que esta canción, por unos minutos, logra que consiga evadirme y, así, aislarme de los problemas, que no es poco.

Poco más que decir de Kings of Convenience, aparte de que sus tres trabajos son discos que permanecen siempre presentes en mi iPod y que siempre  acudo a ellos cuando necesito dar unas pinceladas de color y calidez a algunos de los momentos en los que me sobreviene la nostalgia, la melancolía o la tristeza, especialmente a mediatarde…


martes, 28 de junio de 2011

El vestido te queda tan bien


Esta es una verdadera delicatesen para los amantes del folk, como prácticamente todo el resto del disco. Además, la publicación de Seven swans se convertiría en el presagio de lo que vendría a continuación, la que hasta hoy es su obra maestra, Illinoise, pues en este trabajo ya se dejaba entrever el gran talento de este compositor y multiinstrumentista de Detroit, llamado a romper con los esquemas más tradicionales del folk actual.

Todos los temas de este álbum, y “The dress looks nice on you” no es la excepción, son reflexiones introspectivas del autor sobre temas tan cruciales en la condición humana como la vida, el amor y la fe, por otro lado, recurrentes en la gran parte de su obra. Sin embargo, si en su obra posterior abogaba por suntuosidad musical muy evidente, en este disco se inclinaba por un minimalismo instrumental que aún enfatizaba más el carácter confesional de este trabajo.

Con más o con menos pompa, con mayor o menor arsenal instrumental, a un servidor el Sufjan Stevens que de verdad le gusta es el de discos como éste, Illinoise o, incluso, Avalanche, y no tanto el de sus obras más recientes y experimentales, donde, en mi opinión, se pierde la sutileza y esencia de sus mejores canciones.

Por cierto, no me queda nada para irme de vacaciones, si no vuelvo a escribir una entrada antes de marcharme, nos vemos de nuevo a finales de Julio. Un abrazo a todos y buenas vacaciones.


lunes, 20 de junio de 2011

Pueblo tranquilo


El disco al que pertenece esta canción no es el mejor de su carrera, ese lugar creo que podrían ocuparlo 1972 o Nashville, no obstante, Subtitulo no tiene desperdicio alguno. Se trata del trabajo más cálido y luminoso del compositor de Nebraska, aquel donde plasma el recién adquirido espíritu mediterráneo, gracias a su buena aclimatación a esta zona, debido en gran parte a su relación con la valenciana Paz Suay, con quien se fue a vivir al Levante casi de inmediato.

De este modo, el séptimo trabajo de Rouse, para el que de nuevo contó con la producción de Brad Jones, se gestó totalmente en su nuevo país de residencia, España, concretamente un poco más al sur de Valencia, en el Puerto de Santa María, Cádiz, haciendo uso del estudio del omnipresente Paco Loco. Toda la magia y la paz de este entorno se concentra en las diez canciones de Subtitulo, a través de letras intimistas, alegres, ensoñadoras, que hacen que este disco sea perfecto para estas fechas, para adentrarse en el verano. De ahí que haya escogido esta canción y no otra para incluir en este post, cuando estoy a un paso de tomarme un respiro para descansar y relajarme en tierras levantinas.

“Quiet town” nos cuenta como es su nueva vida, tranquila e idílica, en el “pueblo silencioso” (probablemente Altea, donde conoció a su pareja), vistiendo su música de una sencillez y una melancolía que es propia del lugar. A mí esta canción siempre me recuerda a mi tierra, Alicante, que es donde regreso en estas vacaciones.


lunes, 13 de junio de 2011

La madurez de Cass


Baltimore no solo es famosa por ser la ciudad en la que acontece la superserie The Wire, de allí también proviene uno de los cantautores independientes más destacados en los últimos tiempos, el señor Cass McCombs.

Tres discos nos ha regalado este peculiar compositor, cada uno enmarcado en un contexto vital del artista concreto, el último, que contiene la fantástica canción que he escogido, es sin duda el disco de madurez, no solo por la solidez compositiva que muestra el autor, sino también por la calma y la desnudez con la que se presentan cada uno de los temas. Wit’s end es un disco en el que Cass se desprende de complejos y conjeturas, y da rienda suelta a los sentimientos, ¿el resultado? Quizá uno de sus discos más irregulares, pero el que incluye alguna de sus canciones más emotivas y honestas de su discografía.

Entre todas estas, “County line” es, fuera de dudas, la mejor, una auténtica maravilla, digna de convertirse en un clásico desde ya. Por cierto, un servidor ha tenido la oportunidad de verlo en su reciente gira por España, presentando su último disco, y os puedo asegurar que suena realmente bien, con una banda compacta que consigue aún ensalzar más sus temas más recientes y, por supuesto, los de siempre.


lunes, 6 de junio de 2011

Re: Stacks



Que escribió el disco a solas en una cabaña, que lo escribió triste, con despecho porque le dejó su novia… todo esto son datos que no tienen ningún valor, que podrían ser fruto de una elaborada promoción, sin embargo, cuando uno se coloca los auriculares en sus orejas y reproduce este álbum, todo cobra sentido de inmediato porque nos encontramos ante un trabajo repleto de esa magia que le atrapa a uno y le sumerge dentro del particular exorcismo que lleva a cabo Bon Iver con este álbum.

Desde la primera hasta la última canción suenan con una franqueza y una desnudez inéditas hasta la fecha, su finalidad es clara y tres conceptos sobrevuelan todas las canciones, dolor, soledad y redención, todo expresado de forma confesional, lo que permite al oyente adentrarse en la vertiente más íntima de la vida de Justin Vernon, su autor.

Su voz en ocasiones susurra, canta en falsete o se multiplica, a veces se puede percibir su respiración e incluso como está a punto de quebrarse, pero no suena dramático, ni exagerado, sino sincero y cercano, mostrando en su propia fragilidad aquellos sentimientos universales que a todos en algún momento nos han sobrecogido.

“Re: Stacks” es quizá la canción que mejor representa todo lo dicho hasta ahora.

Por cierto, si quedas atrapado en este disco, For Emma forever ago, ya puedes disfrutar de su recién publicada continuación, el homónimo Bon Iver, sin duda otra delicada y maravillosa genialidad de este autor.


martes, 31 de mayo de 2011

Los magníficos setenta


Recuerdo que me enganché bastante a Know by heart de The American Analog Set cuando se publicó, recuerdo que alguien me dijo una vez “si te gusta este disco no te pierdas sus trabajos anteriores”… pero no me preguntéis porqué pero hice caso omiso a este consejo y me olvidé un poco de esta banda. No volví a saber nada de ellos hasta que Andrew Kenny, su vocalista, formó The Wooden Birds y publicó su enorme Magnolia, otro gran disco que disfruté de lo lindo en su momento.

Hasta que, por casualidad, el otro día buscando información sobre la discografía de Dean Wareham en Allmusic (una web que recomiendo sin dudarlo a cualquier melómano que aún no la conozca), vi que entre una de las referencias a grupos similares aparecía la de The American Analog Set y de nuevo, vino a mi memoria Know by heart y el comentario de mi colega que me invitaba a oír sus discos previos. Así que, sin pensármelo dos veces, acudiendo a tiendas de discos y por otros medios, me hice con su toda su discografía.

Y os puedo asegurar que durante las dos últimas semanas, tres de cada cinco discos que ha sonado en ipod pertenece a los de Austin. Su personalísima forma de entender el pop, con sus maravillosas e infinitas canciones, llenas de bucles melódicos, psicodelia y ritmos imposibles, me ha sometido a una especie de hipnosis de la que de momento no me apetece nada salir.

Recomendables todos sus discos, pero especialmente The fun of watching fireworks (1996) y From our living room to yours (1997), del que proviene esta maravilla que es “Magnificent seventies”.




lunes, 16 de mayo de 2011

La última rosa viviente


Es una buena señal que a la hora de elegir una canción de una de las señoras más respetables del rock, me vaya a por una de su último disco, no por despreciar cualquier tema de sus trabajos anteriores, sino porque Let England Shake es tan bueno que merece pasar de inmediato a formar parte de la más laureada discografía de Polly Jean.

Let England Shake supone un nuevo giro en la versátil carrera de la artista, donde uno de los aspectos más destacados que se perciben reside en la obsesión por encontrar la canción perfecta, acudiendo al concepto de composición más clásico y menos experimental. Esto nos conduce al que quizá sea uno de los trabajos más honestos de PJ, con una producción más transparente y sencilla, sin restar ni un punto de valor a las canciones que lo integran, sino al revés, ya que recae todo el mérito del disco en la franqueza que transmite cada uno de los temas.

¡Y qué letras!

¡Condenados europeos!
Llevadme de vuelta a la hermosa Inglaterra
Y la gris, húmeda inmundicia de los siglos, y libros maltrechos
Y niebla flotando detrás de las montañas
Y en los cementerios, y capitanes de barco muertos.

Parece increíble pensar que un disco tan variado como éste, con una instrumentación tan rica, con los temas tan interesantes que trata (inclinación hacia la historia y la política), pueda resultar más directo y sincero que su trabajo anterior, White chalk, donde Miss Harvey tocaba a pleno pulmón con la única compañía de un piano.

¡Bravo por PJ Harvey, celebremos el mejor de los regresos que podía brindarnos!

Disfrutad de este genial video.

lunes, 21 de marzo de 2011

Extraña geometría


Otra de esas bandas delicatesen que siempre me acompañan en el iPod donde quiera que vaya son The Clientele. Aunque inicialmente se incluyó la música de los londinenses en el mismo saco que la de, por ejemplo, Galaxie 500 o, incluso, My Bloody Valentine, pronto empezarían a desmarcarse de estos dando un giro hacia sonidos más preciosistas y exuberantes, alcanzando auténticas cumbres creativas como Strange Geometry, disco del que sale está maravillosa canción que tocan en directo.

Pero lamentablemente todo llega a su final y este 2011 el grupo ha confirmado su separación, tras publicar el enorme Bonfires on the heath y el nada desechable, Minotaur (EP). De este modo, su última formación constituida por Alasdair MacLean (principal compositor, voz y guitarra), la élfica Innes Phillips (violín y otros instrumentos), James Hornsey (bajo) y Howard (percusión), se disgrega de forma definitiva. Pero como no todo pueden ser malas noticias, se empiezan a anunciar nuevos proyectos que desde ya suenan muy interesantes, como el del inquieto Alasdair con Amor de Días, junto a Lupe Núñez-Fernández de Pipas.

Por mi parte, tengo la seguridad de que las melodías de The Clientele seguirán por mucho tiempo siendo la banda sonora de los momentos más deliciosos de mi vida.



lunes, 14 de marzo de 2011

No más asuntos


La canción es una maravilla, el video una obra de arte y de Tindersticks a estas alturas qué puedo decir…  Se trata de un auténtico temazo perteneciente al álbum II, que representa por sí solo todo lo que define la música de la banda de Nottingham, melancolía, romanticismo, elegancia, suntuosidad, oscuridad y esa atmósfera tan literaria que generalmente recrean las letras de Stuart Staples, y que tan bien queda representada en este video.

Uno puede imaginar, tras escuchar “No more affairs”, que hasta al mismísimo Leonard Cohen le habría gustado escribir esta canción. De hecho, cada fotograma de este video podría servir para acompañar visualmente una de las más notables composiciones del genio canadiense, “Dance me to the end of love”. Una pareja bailando a solas en un salón desierto, la ternura de dos cuerpos unidos por la complicidad de la música, la voz quebrada de Staples recitando al oído de su pareja los versos de esta canción, las pausas, las sombras, los arreglos orquestales… todo hace que este tema se sitúe en lo más alto de la cumbre creativa de un grupo de una férrea identidad  dentro del panorama musical, que hasta hoy no ha dado ni un solo paso en falso.

La belleza hecha música e imágenes.



lunes, 7 de marzo de 2011

El mono


Low son una de esas bandas que te gustan desde el principio, pero que con los años acabas amándola. Aunque podemos decir que el grupo cuenta con un sonido muy personal desde sus primeros trabajos, es en The great destroyer donde se abrazan de forma definitiva a esa sensibilidad y esa intensidad tan características de ellos. Para alcanzar este sonido del que hablo, no dudaron en romper esquemas y buscar nuevas fórmulas para su música, cuya experimentación llegó al límite en su disco Drums and guns, pero logró su máxima expresión en The great destroyer. Gracias a temazos como “Monkey”, donde los sintetizadores y la percusión trazan la oscura senda por la que caminan las voces de Mimi Parker y Alan Sparhawk, que suenan más rotundas y hermosas que nunca.

Podríamos hablar de otras canciones de este disco que merecen, casi tanto como ésta, aparecer en el blog, como “California” o “Everybody’s song”, pero, siendo Low una de mis bandas favoritas, no quiero perder la posibilidad de hablar de cualquiera de sus temas en otro post.

Deseando que salga su próximo disco, del que ya han adelantado su nombre C’mon y su primer single “Try to sleep”.



lunes, 17 de enero de 2011

Clara


La semana pasada fue fatídica: la vuelta al curro, los últimos coletazos de la gripe, mudanza en la oficina, malos rollos… superarla fue todo un logro. Pero esta semana me he planteado que no se vuelva a repetir lo de la anterior, para ello me he montado un ilusionante viaje a Londres para inicios de febrero y he decidido tomarme con el mejor rollo posible todo lo que vaya surgiendo durante estos siete días.

Y quien mejor que este señor para empezar de la mejor forma posible la semana. Desde hace ya algunos años, cuando publicó su primer disco en solitario (el homónimo Bart Davenport, tras su periplo en The Love Ones), soy fiel seguidor de todo lo que hace este californiano. Podríamos decir que es todo un artesano de la canción, por la sencillez, el calor y la luz que impregna a cada uno de sus temas. Juega con todos los elementos comunes y más puros del pop para tratar de alcanzar la canción redonda, perfecta, y vaya si lo consigue. Cada uno de sus discos es toda una gema musical capaz de amansar a los más fieros y todo le sale de forma tan sencilla y natural que cuando escuchas sus canciones podrías imaginarlo tocando en tu habitación o en tu comedor.

Quien escribe estos  párrafos ya lo ha visto tres veces en directo y no se aburre de seguirle siempre que nos visita.



martes, 11 de enero de 2011

El retiro del escritor


Lloyd Cole siempre me pareció un gran compositor de canciones, aun recuerdo lo impactado que me dejó allá por los ochenta su flamante Rattlesnakes. Sin embargo, una de las mejores noticias con las que me encontré en el 2000 fue su recuperación musical esta vez ya sin toda esa producción y pomposidad tan característica de los ochenta. Primero vino el interesante Music in a foreign language, luego llegó Anti Depressant, un pelín más flojo pero también con grandes canciones, no obstante ha sido este 2010 con Broken record cuando Lloyd nos ha brindado su disco más redondo.

De hecho, su último trabajo es uno de mis discos de cabecera desde hace unos meses, primero fue la homónima “Broken record”, luego “The flipside” y “Oh Genevieve”,  y al final la que nos ocupa, “Writers retreat”, son las canciones que me han llevado a disfrutar de manera íntegra este álbum, en el que Lloyd ha logrado por fin casar con tan buena puntería su flema británica con la americana (reside en los EEUU desde hace ya algún tiempo).

Broken record es uno de esos discos que le reconcilian a uno con todo.


miércoles, 29 de diciembre de 2010

El zorro en la nieve


Cuesta mucho escoger una canción de Belle & Sebastian entre tantas buenísimas como tiene, cualquiera de sus discos suele estar constituido por una enorme colección de cortes donde la media es siempre muy alta, generalmente de matrícula. Y he de reconocer, que aunque soy bastante seguidor de esta banda escocesa, me encuentro entre los que opinan que sus mejores discos son los primeros, todos los que sacaron hasta Fold your hands child, you walk like a peasant. Con esto no quiero decir que los que sacaron a partir de este trabajo fuera discos peores, sino que hubo una evolución en el sonido del grupo con el que no terminé de conectar como lo había hecho antes. Ahora, con su último y más irregular álbum, Belle & Sebastian write about love, parece que han querido recuperar el espíritu de sus trabajos previos, pero a pesar de cortes tan enormes como “I didn’t see it coming”, “I want the world to stop” o “Write about love”, no terminan de llegar a la altura de trabajos como Tigermilk o If you’re feeling sinister.

En principio pensé hacer el post acerca de una de mis canciones favoritas en sus conciertos, “Like Dylan in the movies”, pero finalmente me decanté por la también enorme “The fox in the snow”, imagino por la bella imagen que evoca y porque su calidez parece más propicia para los días tan fríos que acompañan.

No podría describir esta canción mejor que como lo hace Paul Whitelaw en su biografía de la banda, Belle and Sebastian. Una historia de rock moderna (Metropolitan Ediciones):

Se trata, en apariencia, de las reflexiones de Stuart Murdoch acerca de una familia de zorros “iluminados con tanta claridad en una noche nevada en los yermos que hay tras el salón”, pero la canción se lanza a versos de una belleza tan indescriptible que trascienden cualquier significado específico y se convierten en algo imposible de definir…


martes, 21 de diciembre de 2010

Sovay


Llueve y llueve, veo desde la ventana de mi oficina como el agua cae cada vez con más fuerza. Todo el mundo parece alborotado porque las vacaciones de Navidad están a la vuelta de la esquina y no voy a tener más remedio que refugiarme del ruido en mis auriculares. Tengo la suerte de poder ponerme música en el trabajo, para mí resulta algo esencial para lograr concentrarme en lo que hago, cuando se trata de trabajo de lectura, creatividad o redacción. Sin embargo, tengo que ser muy cuidadoso en la selección musical, no me vale cualquier disco, una mala elección puede distraerme en mi desempeño laboral. La mejor opción suele ser escuchar jazz, música instrumental o, arriesgándome ya, atreverme con algún disco de folk, pero hoy, no sé muy bien porque razón, quizá por el día tan gris que hacía, me apetecía mucho escuchar el sonido melancólico del violín. Hay muchas opciones de escuchar violines en la breve discografía que he ido compilando en mi oficina, está la música clásica, están los que suelen introducirse en muchas canciones folk o country y luego, por supuesto, está el violín de Andrew Bird, que siempre es una garantía. Llegado a este punto, ha empezado a correr por mi cabeza la melodía de una de sus canciones más mágicas, “Sovay”, de su más celebrado disco, Mysterious Production of Eggs, y sin dudarlo me he lanzado a escuchar este tema, junto al resto del álbum, ¡claro!

Mysterious Production of Eggs es algo más que una compilación de bellos temas, es todo un tributo al arte. Las sugerentes letras, la confortable voz de Andrew y su música evocadora, forman un todo que eleva el pop a una de sus más altas cimas. La hermosa “Sovay” viene precedida de la primera canción del disco, un tema instrumental sin título, donde puntea con precisión y cuidado su querido violín, para introducirnos posteriormente en el tema que nos ocupa e iniciar, así, un “misterioso” y surrealista viaje a través de sus fascinantes sueños.

Adictivo y mágico.