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miércoles, 17 de abril de 2013

Nadie sabe nada más



Ha sido un placer regresar a la obra de uno de mis más admirados cantautores, Billy Bragg. No se me ocurre una forma mejor de hacerlo que con este excelente último disco, Tooth & Nail, que viene a mostrar la evolución de un compositor comprometido con la sociedad pero a la vez con una forma de escribir rigurosamente cuidada, que nunca ha desdeñado otros temas además de la crítica social, como el amor y otras razones de corte existencial. Una evolución que nos muestra la versión más madura y sosegada de Bragg, donde siguen apareciendo menciones de índole política y donde brilla de nuevo sus inteligentes letras, pero que se centra principalmente en su faceta más metafísica e intimista.

No obstante, aunque esta nueva imagen de Bragg desenfoca un poco al músico que hasta ahora habíamos conocido, le sienta muy bien este cambio como compositor de canciones, puesto que muchos de los temas que incluye este álbum suenan redondas, pues no se ha conformado con escribir letras brillantes, ha hecho lo mismo con la música y el resultado obtenido es meritorio de encumbrarse entre sus mejores obras.

En mi opinión, y que me perdonen los que no estén de acuerdo conmigo, su carrera ha ido en orden inverso a la de otro de mis héroes musicales y compañero socialista de Billy en los ochenta, Paul Weller, al que veo en la actualidad dando un traspiés tras otro y un poco desorientado, ¡con lo que ha sido este hombre! Decía que Billy, estos últimos años, se ha mostrado coherente con lo que ha sido su trayectoria musical y a día de hoy se muestra seguro de cada uno de los pasos que da, practicando lo que siempre se le ha dado bien. Tooth & Nail es la prueba más evidente de todo esto que digo, no hay quien tosa a temas tan redondos como el que adjunto, “No one knows nothing anymore”, o a otros como “January song” o “Handyman blues”, con esa slide y ese sonido tan blues. Otros temas suenan igualmente brillantes, como la gigante “Over you”, “Chasing rainbows” o “Your name on my tongue”, tres de mis preferidas. ¡Qué gran disco!

¡Y algún día hablaré su colaboración con Wilco, que tantas alegrías me ha dado!


 

viernes, 26 de octubre de 2012

Susurros en la oscuridad




Iba el otro día tan tranquilo en mi coche, de camino al trabajo a las siete y media de la mañana, por una carretera secundaria oscura, siguiendo la estela de luces que dejaban los coches que me precedían y disfrutando del primer atisbo de luz de la mañana en un horizonte plagado de nubes, cuando, de repente, en uno de los pocos programas de radio que sigo fielmente, Hoy empieza todo, anunciaron lo que llaman el “melocotonazo” de la semana. Era la nueva canción de un grupo que ya me pareció muy interesante  con su disco anterior, Mumford and Sons. La canción empezó a sonar y sin haberla escuchado antes, logró que, mientras conducía, una sensación de cosquilleo me recorriera el cuerpo para poco después acabar a un paso de un estallido de emoción que pocos temas me llevan a alcanzar. Se trataba del segundo corte de su último disco, Babel, que lleva por nombre “Whispers in the dark”.

Su anterior álbum, Sigh no more, es uno de esos casos de éxito masivo que uno no alcanza a entender, no por falta de calidad o de canciones, ni mucho menos, sino más bien porque se mueve dentro de un lenguaje musical que generalmente no suele gozar de las cuotas de fama que esta banda ha llegado a cosechar con un solo disco. Con todas estas circunstancias, la banda se enfrentaba al que suele ser el principal obstáculo de las bandas noveles, el asentamiento de una trayectoria con el segundo trabajo, y de este modo nos topamos cara a cara con este Babel, la respuesta a esta situación.

Quiero pensar que pocos quedarán decepcionados con esta continuación, pues se multiplican todos los aspectos positivos que contenía su primer álbum y se desvanecen los pocos negativos que, a nivel personal, creo que tenía Sigh no more. Así, se consolida una identidad propia que bebe de géneros como rock, el folk e incluso el bluegrass, con una impronta claramente norteamericana (que sorprende bastante por ser originarios de Londres), que dota a canciones como la que nos ocupa o como “I will wait” de un brío inédito hasta ahora, que impulsará a estas composiciones a convertirse en himnos en los directos, dignos de corear en grandes recintos. Mientras que por otro lado, se rompe con cierta linealidad que caracterizaba a su primer álbum, gracias a una asentada madurez en la forma de componer, que solo tiene aquel que ya sabe cuál es su mejor baza y conoce lo que quiere ofrecer a su público.

Todos estos aspectos son evidentes en este disco redondo, escrito con gran pasión y sensibilidad, que encumbrará aún más a este grupo británico de alma norteamericana.

lunes, 27 de agosto de 2012

Algo más bonito


No lo voy a negar, la tenía casi olvidada, pero el otro día abro el Facebook y la página de Anti anunciaba la ya inminente salida de su próximo disco y me vinieron tantos recuerdos… Estoy hablando de la británica Beth Orton, que fue uno de mis amores platónicos durante muchos años. Aún recuerdo el shock que supuso para mí la primera escucha completa de su Trailer park, tan delicado, tan moderno, esa forma tan especial de cantar… me sentí totalmente identificado con todo lo que representaba el disco.

La explosión en España del fenómeno FIB (atención que estoy hablando de los primeros años del festival) hizo posible ver grupos y solistas que nadie hasta la fecha habría imaginado tan siquiera mencionar, y aunque yo era un asistente fiel a este evento y puedo asegurar que le saque provecho al máximo, no me permitió el capricho de disfrutar de la voz de Beth, por mucho que todos los años siguiera casi con enfermiza atención las confirmaciones en cada una de las ediciones. No sería hasta 2003, si no me falla la memoria, que invitaron a la británica al festival, pero justo ese año no pude ir por motivos laborales. ¡Para tirarse de los pelos!

En fin, por aquella época me derretía cada vez que la veía en un videoclip o en una entrevista, o cuando escuchaba su cálida voz, principalmente en sus dos mejores discos, Trailer park o Central reservation, o en el infravaloradísimo Daybreaker. Estos tres discos marcaron una época, llena de recuerdos y de sucesos que indudablemente han marcado mi vida. Tras una época desaparecida, llegó Confort of strangers, que me pareció un buen disco en el momento, pese a que ya nada era igual que en sus predecesores. Alguna bonita colaboración en los discos de su novio Sam Amidon (que bien merece otro post en el blog).

Pero ahora que sé que llega Sugaring season, y tras escuchar de nuevo todos sus anteriores trabajos y disfrutarlos de otra forma más objetiva o, podríamos decir, madura, me da por pensar que Beth Orton podría de nuevo  instalarse en mi vida. De otro modo, mucho más sereno, con un poco de nostalgia, pero siempre adorando la sensibilidad de sus canciones y de su dulce voz.

De momento, dejo el video del primer single de su próximo álbum, “Something more beautiful”, un tema de corte sobrio, con una producción sencilla y contundente, que nos entrega a una Beth Orton afincada en una suerte de soul desgarrador muy similar a aquel en el que se refugió Cat Power no hace mucho. A falta de oír algo más, nos queda saber si todo el disco se impregnará de este sonido o si esta canción será un caso aislado. En cualquier caso, este tema bien merece que estemos de nuevo pendientes de Beth.

lunes, 4 de junio de 2012

El hombre más alto sobre la Tierra



Retomo la actividad de este blog, tras un pequeño lapsus de tiempo de aclimatación a todas las novedades que han entrado a formar parte de mis rutinas, mi reciente paternidad, traslado de curro, etc. No obstante, nunca he pensado en abandonar esta costumbre de escribir de vez en cuando sobre la que es una de mis pasiones: la música. Así, que empiezo esta nueva temporada de escritura, haciendo lo mismo que antes, hablar de los grupos, discos o canciones que por una razón u otra me tienen atrapado en este momento o lo han hecho en algún otro momento de mi vida.

Un compositor al que actualmente escucho con devoción es al sueco Kristian Matsson, más conocido como The Tallest Man on Earth, que tras varios discos más que notables, nos entrega en este 2012 el que creo que es su disco más maduro y reposado, There’s no living now. Donde, sin perder la sencillez y la honestidad que le caracteriza, el músico ha querido trabajar más en la producción con el fin de cuidar más los detalles que se esconden tras su voz y sus letras. Y el resultado es el trabajo que le debería consagrar como uno de los mejores cantautores de la escena folk actual.

También habría que destacar la madurez compositiva que destilan cada la una de las canciones de este último trabajo, donde Matsson se ha empleado a fondo con el fin de que temas, como por ejemplo esta bellísima “1904”, sitúen a There’s no living now entre uno de los discos más emotivos de este 2012.

¡Un disco sin desperdicio!

martes, 27 de marzo de 2012

Huyendo


No sé por qué he tardado tanto en dedicarle una entrada a una de las bandas por las que más admiración siento. The Jayhawks siempre han estado ahí, desde que los descubrí gracias a mi apreciado amigo Paco, una enciclopedia humana de música, cuando me prestó el enorme Tomorrow the green grass allá por el año 1999. Y puedo aseguraros que disfruté este disco como un enano, aquellas dos voces que se complementaban tan bien, ese sonido rock perfectamente actualizado y a la vez respetuoso con la mejor música tradicional americana, y esas canciones… ¡qué canciones!

A continuación, llegaron otros discos como Sound of lies, el irregular Smile o el gigantesco Rainy day music, que aunque ya no contaban con Mark Olson, sin duda eran enormemente disfrutables. El tiempo dedicado a sus nuevos trabajos lo acabé compaginando con la tarea de rescatar los que habían sacado anteriormente a mi descubrimiento, deleitándome especialmente con el genial Hollywood Town Hall, otro de sus discos imprescindibles.

Así, Tomorrow the green grass junto a Hollywood Town Hall y Rainy day music son, en mi opinion, los discos fundamentales para conocer el importante papel que ha desempeñado esta banda dentro del rock americano actual. Aunque canciones como la que nos ocupa o “Blue”, “Miss William Guitar”, “Two hearts”, “Bad time” o “Ann Jane”, entre otras, hacen que sea este álbum el verdadero eje de toda su discografía en torno al que gravitan el resto de discos.

Y perdonadme si no menciono su último disco, Mockingbird time, que aunque no merece estar entre los tres mejores, creo que se ha infravalorado mucho, ya que mantiene una línea más que digna de regularidad durante todo el álbum, incluyendo canciones de auténtico relumbrón como “Hide your colours” o “She walks in so many ways”.

¡Muy grandes!


jueves, 16 de febrero de 2012

Si no yo moriré


Desde que tengo uso de razón, ha habido un conjunto de bandas que me han venido acompañando en todas esas experiencias vitales que finalmente son las que explican cómo uno ha terminado convirtiéndose en lo que es a día de hoy. Se trata de una relación de confianza, sabes que sus discos siempre estarán ahí cuando los necesites, con todo lo que te proporcionan y evocan, además, cuando menos lo esperas, sin previo aviso te entregan nuevo material que aún fortalece más los lazos, para que lo paladees y lo disfrutes lentamente, como si de un suculento manjar se tratara. Algo así pasa con esta maravilla de disco que Lambchop nos ofrece para este 2012 bajo el nombre de Mr. M.

Un disco facturado con la delicadeza del artesano que ama su trabajo más que nada en el mundo y que sabe que aunque no llega a todo el mundo, a aquellos que atrapa los conduce por momentos tan sublimes y catárticos como el que muestra el video que acompaña a esta canción. Este Mr. M, es el tributo que Kurt Wagner ha querido rendir a su admirado y querido amigo, Vic Chesnutt, fallecido en 2009, y no se me ocurre mejor homenaje que éste, puesto que es uno de los trabajos más bellos y melancólicos de la banda de Nashville, y decir eso no es cualquier cosa tratándose de Lambchop, autores de gemas como Nixon, Is a woman, Aw C’mon, No, you C’mon, OH (Ohio)

Desde ya, este disco se ha convertido en la banda sonora perfecta para disfrutar de momentos como el amanecer y el atardecer que contemplo casi todos los días desde el autobús cuando voy y vuelvo del trabajo. Todo un regalo.


viernes, 27 de enero de 2012

Un domingo por la mañana



Quizá haya sido el sueño, quizá haya tenido algo que ver mi reciente paternidad, quizá la luz ámbar que envolvía Madrid a las siete y media de la mañana… no sé porqué me ha sucedido, ¡razones no faltan! Pero esta mañana, en dirección al trabajo, a bordo del silencioso autobús, no he podido evitar emocionarme mientras escuchaba esta canción.

Y no es para menos, pues creo que Wilco nos ha regalado, al final de su último disco, un verdadero diamante en bruto que cuenta con todos los ingredientes para convertirse no solo en un clásico de la banda, sino en la predilecta para todos aquellos que se decantan por la versión más pausada e intimista de las composiciones de Jeff Tweedy, que se vislumbra en temas como “Jesus, etc.”, “At least that’s what you said” o en su último disco, en las excelentes “Sunloathe”  y “Black moon”, que sin embargo no alcanzan la emotividad de la presente.

Uno puede dejarse llevar por belleza de esta canción, donde las guitarras acústicas, los teclados y la susurrante voz de Tweedy, te transportan durante doce minutos mágicos (que pasan casi sin enterarte) a un lugar donde no existe el estrés, ni los empujones en el metro, ni las malas caras del trabajo, ni la crisis, ni los políticos corruptos absueltos o no por la ley, ni los lunes…  ¿Qué sería de mí sin la música?


martes, 17 de enero de 2012

Copenhague


La compositora de Luisiana se ha labrado una trayectoria de tal magnitud que sin duda merece ocupar el trono entre las principales voces femeninas del rock americano. Lucinda se ha convertido en una referencia dentro de este panorama, para cantantes de gran envergadura como Jollie Holland, Eileen Jewell e, incluso, la enorme Dayna Kurtz.

 2011 ha sido un gran año para todos los que adoramos la sedosa voz de la Williams, porque no solo nos ha entregado un gran disco, Blessed, sino que además éste viene acompañado en un edición de lujo con otro buen puñado de canciones extras que hacen las delicias de todos los que, como yo, disfrutamos plenamente de sus canciones.

Para este post podía haber seleccionado cualquier canción de su excelsa discografía, destacando las que se incluyen en discazos como Car wheels on a gravel road, EssenceWorld without tears, que son mis álbumes favoritos, sin embargo, he preferido escoger un tema de su último trabajo para demostrar que la gran dama del rock sigue en plena forma. “Copenhaguen” es uno de los singles de Blessed, quizá la canción más comercial del disco, aunque esto no rebaja ni un ápice de la arrebatadora belleza de este melancólico y emotivo corte, donde la voz de Lucinda conduce a lo sublime.

Dejo a continuación el video del tema, que no desmerece para nada la canción.



martes, 27 de diciembre de 2011

Tú eres mi sol



Escojo esta canción para retomar mi actividad en el blog porque es muy significativa en el momento que estoy viviendo ahora. Por un lado, pertenece a uno de mis cantautores de cabecera, el maestro Mark Kozelek, esta vez bajo el pseudónimo de Sun Kil Moon, músico al que sigo desde hace muchos muchos años, un fijo en mis listas de reproducción, bien con Red House Painters, con los citados, con su nombre de pila o en colaboraciones tan suculentas como las de Desertshore. Por otro lado, el disco al que pertenece esta canción es el que más le pongo a mi recién nacida hija, hace tan solo una semana, para que se tranquilice y duerma a pierna suelta, y parece que funciona a las mil maravillas, y así, además, padre e hija disfrutan de un momento maravilloso en el que la niña duerme arrullada con buena música y yo la miro con la mejor banda sonora que uno le podría poner a este momento.


Admiral fell promises es un disco atemporal, un álbum de sonido clásico, que sin embargo supone una nueva vuelta de tuerca para su autor, que otra vez con la sencillez y la belleza como estandarte, encuentra en la guitarra clásica la herramienta perfecta para hacer universales sus melodías y sus hermosas letras, verdaderos poemas. “You are my sun”, quizá no sea la mejor canción del disco, aunque sí una de las más tiernas y dulces, irradia amor en cada uno de sus acordes y versos, por eso de inmediato la asocie a mi preciosa hija.


Me disculpo por anticipado si me pongo en próximos post especialmente moñas, pero ahora estoy viviendo este momento y me es imposible mostrarme  de otra forma, espero que lo entendáis. Gracias por seguir visitando este blog de música y vivencias personales asociadas, de esto va Sintonía de la mediatarde. Felices fiestas a todos.




lunes, 21 de noviembre de 2011

Yo y el amor y tú


No hay cómo disfrutar de un día festivo en casa, te levantas, abres las persianas, ves el día que hace (da igual sol o lluvia), te preparas un café, un par de tostadas, enciendes el equipo de música, pulsas el play y ahí están, los hermanos Avett regalándote una bonita melodía nada más despertar.

Mientras suena la canción, sujetas la taza de café humeante y dejas que la sensación confortable del calor te mantenga aislado de todo lo que hay alrededor, no oyes los ruidos del vecino de arriba, ni de la lavadora de al lado, solo disfrutas de tu bebida y de esa bella canción que habla de un viaje a través del amor.

Sabes que ella está despierta, pero prefiere seguir un rato más en la cama, sin embargo, has dejado la puerta del dormitorio abierta y le ha llegado el aroma a café, también escucha el crujir de las tostadas cuando las muerdes y, por supuesto, la música con la que has decidido empezar el día. Te pide que enciendas la calefacción, deja tiempo para que se caldee la casa y ahora sí, se levanta, se acerca cautelosamente, te besa y pide que pongas de nuevo esa canción tan bonita que lleva sonando desde que se ha despertado.


viernes, 11 de noviembre de 2011

Veo una oscuridad



El pasado 21 de octubre tuve el placer de ver, por fin, a Bonnie “Prince” Billy en directo. Tenía muchas expectativas creadas en torno a este concierto, todas se vieron superadas desde el primer momento del concierto, principalmente por el fantástico conjunto músicos que le acompañaron (entre los que se encontraba su inseparable Emmett Kelly y la vocalista Ange Olsen, entre otros), por la versatilidad vocal con la que nos deleitó, el clímax que alcanzó el concierto de total comunión con el público y, por supuesto, por el excelso cancionero seleccionado para tan celebrada ocasión. Pero si hubo un momento de esos en los que la epidermis se eriza es cuando sonaron los primeros acordes de uno de los clásicos de su trayectoria, “I see a darkness”, con el que llevó al público de inmediato a una especie de éxtasis colectivo, donde todos los congregados coreaban la canción (es reconfortante comprobar cuanta gente es capaz de disfrutar de la música de Will Oldham).

Hoy estamos a 11 de noviembre han pasado más de 20 días desde el concierto y desde ese día no he dejado de visitar la amplia discografía del genio de Louisville, prestando especial atención a sus primeros trabajos y al último, otra gran muestra de su talento y versatilidad, esta vez comprendida entre el folk y el country, con el nombre de Wolfroy Goes to Town.

Regresando a sus canciones iniciales, una de las más celebradas es “I see a darkness” del álbum con mismo nombre, que es el corte más representativo de ese folk oscuro y desgarrador que Will Oldham ha sabido convertir en su tarjeta de presentación. No he podido resistirme a oír este tema una y otra vez, por las mañanas, cuando me dirijo al trabajo en el autobús, para tratar de cobijarme de algún modo en ese halo oscuro que levantamos cuando la  rutina nos impide hacer todo aquello a lo que nos gustaría dedicarnos durante el día para sentirnos mejor, estar más tiempo con la familia, leer, dibujar, escribir, ensayar, escuchar música…, menos mal que siempre nos queda la oscuridad.

¡Y pensar que estuve a punto de perdérmelo en su visita a Madrid! Os dejo un video con la música y las letras de esta emotiva canción.


jueves, 15 de septiembre de 2011

El camino


No podía ser más explícito el título del último disco de este cantautor de Denver, We’re fucked, con la que está cayendo en todo el mundo. Y no es de extrañar que haya optado por un título tan directo cuando uno escucha su música y percibe que Nathan Amundson, artista que se encuentra tras el seudónimo Rivulets, siempre escoge el camino más recto para mostrarnos sus canciones, generalmente con voz y guitarra, lo más desnudas posible.

Tampoco es de extrañar que, con una propuesta tan minimalista y de tanta sensibilidad como la de Rivulets, sus primeros discos estuvieran publicados en el sello que dirigen algunos de los miembros de los geniales Low. O que en ocasiones los mismísimos Alan Sparhawk y Mimi Parker se hayan prestado a acompañar en el estudio a este cantautor, consiguiendo que canciones como ésta que vamos a oír, alcancen la misma sensación de aislamiento y de belleza que la que alcanzan con cada uno de los discos de su propia banda.

En todo caso, la música de este minimalista compositor sin duda merece ser disfrutada con máxima atención, por la honestidad y la sensibilidad que contienen sus letras y sobre todo por “el camino” que tiende a quien comparte su personal forma de contemplar el mundo, con el fin de hacerle partícipe de las mismas emociones y las mismas vivencias.

Luego están los que, como yo, hoy se han despertado con mal pie y agradecen que en el ipod haya un disco como We’re fucked donde refugiarse y buscar un poco de sentido a las cosas.


miércoles, 17 de agosto de 2011

Cuando las estrellas son azules


Esta entrada queda reservada para quien, a pesar de su irregular y caótica discografía, en mi opinión es uno de los mejores cantantes y compositores de rock de los últimos tiempos, Ryan Adams. Capaz de lo peor, como sacar muchos discos y mediocres, formar bandas variopintas, publicar discos punk, salir totalmente borracho a los conciertos…, y de lo mejor, ya que en su trayectoria musical cuenta con discos sublimes, como Heartbreaker, Gold y Love is hell, o con una amplísima colección de magníficas canciones que se reparten por su alargada discografía, como “Two”, “Nuclear”, “Go easy”, “Fix it”… y un buen montón más.

Por si fuera poco, estos últimos años Adams se ha asociado con una banda de auténtico lujo, The Cardinals, entre los que se encuentra otro de los cantautores de rock por los que siento verdadera devoción (y al que seguro que dedicaré una futura entrada pronto), Neal Casal, que toca la guitarra y hace esas geniales segundas voces que tanto valor aportan a las canciones del de Jacksonville.

Ahora bien, hoy dedico este espacio a una canción de uno de sus más celebrados álbumes, Gold, donde se congregan algunos de sus mejores temas, “New York, New York”, “Firecracker”, “La Cienaga just smiled”, “Answering bell”, “The rescue blues”… Se trata de la delicada balada “When the stars go blue”, capaz de contagiar melancolía y ternura al más rudo de los oyentes. Con la voz a punto de quebrarse, henchida de sensibilidad, Adams camina con paso firme por la que podría ser una de sus composiciones más emocionantes y poéticas, una de esas que nos confirman esa dicotomía tan pronunciada en la personalidad de este genio, que nos ofrece la imagen de un artista que oscila entre la arrogancia, la inestabilidad, la brillantez y la pasión.

“When the stars go blue” es una de esas canciones que tienen la capacidad de hacer mágicos algunos momentos.

Y por favor, ni me recordéis la horrible versión del tema que hicieron The Corrs y Bono, por mi parte ni existe.



lunes, 1 de agosto de 2011

Las Islas Caimán



Podría haber hablado de cualquier canción de las comprendidas en los tres álbumes de este dúo noruego, cualquiera de ellas habría servido para hablar de su extraordinaria habilidad para componer las más delicadas y bellísimas canciones que uno puede escuchar. No obstante, he escogido esta canción porque, sin saber muy bien porqué, cuando la escucho me transporta a otro lugar. Sobre todo cuando alguna cosa me agobia o me preocupa, de algún modo oigo este tema y me conduce a un lugar confortable, tranquilo, donde estoy con la gente con la que quiero estar, disfrutando de su compañía y de unos minutos de tranquilidad. Así, que esta canción, por unos minutos, logra que consiga evadirme y, así, aislarme de los problemas, que no es poco.

Poco más que decir de Kings of Convenience, aparte de que sus tres trabajos son discos que permanecen siempre presentes en mi iPod y que siempre  acudo a ellos cuando necesito dar unas pinceladas de color y calidez a algunos de los momentos en los que me sobreviene la nostalgia, la melancolía o la tristeza, especialmente a mediatarde…


martes, 28 de junio de 2011

El vestido te queda tan bien


Esta es una verdadera delicatesen para los amantes del folk, como prácticamente todo el resto del disco. Además, la publicación de Seven swans se convertiría en el presagio de lo que vendría a continuación, la que hasta hoy es su obra maestra, Illinoise, pues en este trabajo ya se dejaba entrever el gran talento de este compositor y multiinstrumentista de Detroit, llamado a romper con los esquemas más tradicionales del folk actual.

Todos los temas de este álbum, y “The dress looks nice on you” no es la excepción, son reflexiones introspectivas del autor sobre temas tan cruciales en la condición humana como la vida, el amor y la fe, por otro lado, recurrentes en la gran parte de su obra. Sin embargo, si en su obra posterior abogaba por suntuosidad musical muy evidente, en este disco se inclinaba por un minimalismo instrumental que aún enfatizaba más el carácter confesional de este trabajo.

Con más o con menos pompa, con mayor o menor arsenal instrumental, a un servidor el Sufjan Stevens que de verdad le gusta es el de discos como éste, Illinoise o, incluso, Avalanche, y no tanto el de sus obras más recientes y experimentales, donde, en mi opinión, se pierde la sutileza y esencia de sus mejores canciones.

Por cierto, no me queda nada para irme de vacaciones, si no vuelvo a escribir una entrada antes de marcharme, nos vemos de nuevo a finales de Julio. Un abrazo a todos y buenas vacaciones.


lunes, 6 de junio de 2011

Re: Stacks



Que escribió el disco a solas en una cabaña, que lo escribió triste, con despecho porque le dejó su novia… todo esto son datos que no tienen ningún valor, que podrían ser fruto de una elaborada promoción, sin embargo, cuando uno se coloca los auriculares en sus orejas y reproduce este álbum, todo cobra sentido de inmediato porque nos encontramos ante un trabajo repleto de esa magia que le atrapa a uno y le sumerge dentro del particular exorcismo que lleva a cabo Bon Iver con este álbum.

Desde la primera hasta la última canción suenan con una franqueza y una desnudez inéditas hasta la fecha, su finalidad es clara y tres conceptos sobrevuelan todas las canciones, dolor, soledad y redención, todo expresado de forma confesional, lo que permite al oyente adentrarse en la vertiente más íntima de la vida de Justin Vernon, su autor.

Su voz en ocasiones susurra, canta en falsete o se multiplica, a veces se puede percibir su respiración e incluso como está a punto de quebrarse, pero no suena dramático, ni exagerado, sino sincero y cercano, mostrando en su propia fragilidad aquellos sentimientos universales que a todos en algún momento nos han sobrecogido.

“Re: Stacks” es quizá la canción que mejor representa todo lo dicho hasta ahora.

Por cierto, si quedas atrapado en este disco, For Emma forever ago, ya puedes disfrutar de su recién publicada continuación, el homónimo Bon Iver, sin duda otra delicada y maravillosa genialidad de este autor.


lunes, 31 de enero de 2011

Hojas



Antes de nada, me declaro fiel seguidor de este super cantautor de Seatle, que cuenta con uno de los más importantes e impresionantes cancioneros del rock alternativo. Pero sus canciones no son lo único que hace de Damien Jurado un compositor especial, la desnudez emocional con la que las interpreta, tanto en estudio como en directo, le han hecho destacar sobre el resto de cantantes con los que comparte circuito o algunas características.

Además, sus seguidores tenemos la suerte de que es un autor prolífico que suele darnos un disco cada año, o en ocasiones cada dos, organizando extensas giras por medio. Vamos, que es todo un “currito” del rock.  He tenido la suerte de verlo en varias ocasiones en directo, a solas con su guitarra o acompañado de una banda, pero sea como sea siempre ha conseguido emocionarme sin excepción.

Me ha costado mucho escoger el tema que daría nombre al post, aún no he encontrado una canción de alguno de sus discos que no me haya gustado, aunque, claro, uno siempre tiene sus favoritas. Entre éstas se encuentra esta bellísima y emocionante canción, “Sheets”, de su penúltimo disco Caught in the trees, que a pesar de ser un álbum de desamor, con un sonido más rockero, tiene, como siempre, espacio para canciones pausadas y desgarradoras que llevan el sello de la casa.

Habrá, seguramente, más post dedicados a Damien Jurado.

miércoles, 26 de enero de 2011

Los himnos del blanco invierno



La banda de Robin Pecknold canta como los ángeles. No es que sea religioso, no hace falta serlo para hacer esta apreciación cuando uno escucha coros tan bien ensamblados y tan bonitos como los que contiene el disco de los Fleet Foxes (que para este 2011 parece que tendrá continuación).

Para aquellos que disfrutamos de las buenas canciones en el sentido más clásico, el éxito de Fleet Foxes ha sido una grata noticia, sobre todo porque radica en once canciones y una puesta en escena donde, sin introducir demasiados elementos novedosos, se funde lo mejor del folk y el rock clásico, facturado con una deliciosa sensibilidad.

Para esta entrada del blog podría haber elegido cualquier canción del disco, no hay ninguna por debajo de otra y todas nos guían a través de una extraordinaria travesía, llena de bellísimas armonías, música cálida y exuberantes voces que le trasladan a uno a un paisaje lleno de montañas; campos verdes, incluso nevados; llanuras; noches a la intemperie con una buena hoguera…

En conclusión, Fleet Foxes es el disco perfecto para escuchar lo que resta del invierno.


lunes, 10 de enero de 2011

Desnudos como vinimos


Hoy no es un buen día, regreso al trabajo tras las vacaciones y tras casi siete días enfermo, sin poder salir de casa, ni estar de humor para nada… Pero conviene calmar los ánimos y retomar la rutina diaria de la mejor forma posible. Así que la mejor opción que podemos escoger es tratar de hacer lo más agradable posible el entorno laboral en el que pasamos la mayor parte del tiempo. Primer paso a dar, ponernos a currar con música tranquila, evocadora, con el mejor rollo posible. Y para ello, que mejor que acudir a uno de los cantautores a los que más suelo recurrir en estos casos, mi querido Sam Beam, alias Iron & Wine.

“Naked as we came” es una de las más bellas canciones que ha compuesto el  de Florida, pertenece a su disco de 2004 Our Endless Numbered Days, uno de los más importantes de la  trayectoria. Con ella invita al oyente a viajar al origen de todo, cuando no disponíamos de nada más que lo esencial y prescindíamos de todo lo superfluo de lo que nos hemos ido rodeando. En conclusión, es una oda a la sencillez, a todo lo que de verdad importa, a los sentimientos más sinceros y desnudos. Nadie podría transmitir mejor todo esto que Sam, con su colorida y cálida voz, sin más acompañamiento que su guitarra y los sutiles coros de su hermana Sarah.

Todo parece mejor con esta canción.


lunes, 3 de enero de 2011

Recuérdame como acaba esto


Recuerdo que fue en el Tanned Tin donde vi por primera vez el nombre del grupo de Portland, Dolorean. Ese año tenía la intención de acudir a este festival y, por tanto, estaba muy interesado en escuchar algo de música de cada uno de los grupos que conformaban el cartel. La más grata sorpresa que me encontré fue, sin duda, la de descubrir a la banda de Al James, cantante, guitarrista y líder de Dolorean, que por entonces presentaba su estupendo y último disco hasta la fecha, You can’t win (2007). Aunque ahora está a punto de publicar un nuevo trabajo, creo que para el 18 de enero, llamado The Unfazed, con el que girara por nuestro país a mediados de febrero.

Cada uno de los temas que forman parte de You can’t win, tercero en la discografía del grupo, son una delicia. Todas las canciones se suceden sin grandes contrastes, son cortes bastante homogéneos, con un denominador común basado en las melodías, un sonido calmado y unas letras bastante poéticas. En “Heather reminds me how this ends” la susurrante y cálida voz de James parece flotar delicadamente por el aire acompañada sutilmente por el resto de instrumentos que intervienen en la canción. 

Me habría gustado dejar un video de mayor calidad, pero Dolorean no se prodigan demasiado en este medio y no me queda más remedio que insertar en la entrada lo único que he encontrado.

Para encontrar calor en este invierno.